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Cinco miradores de España para ver amanecer sin madrugar de más

No hacen falta cuatro horas de coche ni una vía ferrata. Cinco sitios accesibles donde el amanecer compensa el despertador.

Marta Sanchís · Madrid · 4 de septiembre de 2026

La niebla en el valle dura poco después del amanecer: es la media hora que compensa el viaje.
La niebla en el valle dura poco después del amanecer: es la media hora que compensa el viaje. Foto: Alexandre Godreau / StockSnap (CC0)

Ver amanecer desde un mirador tiene un problema logístico evidente: hay que estar arriba antes de que salga el sol. La mayoría de las listas resuelven eso proponiendo cumbres de tres horas de aproximación, lo que en la práctica significa salir de casa de madrugada y llegar cansado a la parte buena.

Estos cinco no. Todos tienen aparcamiento cerca y ninguno pasa de media hora de caminata.

Mirador del Fito, Asturias

Se llega en coche hasta el mismo pie de la escalera. Desde arriba se ven los Picos de Europa por un lado y el Cantábrico por el otro, y en las mañanas de otoño la niebla se queda atrapada en los valles mientras las cumbres ya están iluminadas. La subida a la plataforma son cinco minutos.

Va mejor entre septiembre y noviembre, que es cuando la inversión térmica llena los valles de nubes bajas.

Peña de Francia, Salamanca

Carretera hasta la cima, 1.723 metros, y un santuario del siglo XV en lo alto. La vista alcanza la sierra de Béjar y, en días limpios, entra parte de Portugal. Al amanecer el sol sale por detrás de la sierra, así que la primera luz llega tarde pero llega bien repartida.

En invierno la carretera puede cerrar por hielo. Conviene confirmar antes de subir.

Mirador de Ses Puntes, Mallorca

En la sierra de Tramuntana, con el mar al fondo. Diez minutos a pie desde el aparcamiento por camino ancho. La ventaja aquí es la orientación: el sol sale sobre el agua, sin ninguna sierra delante, así que el amanecer empieza antes que en los miradores de interior.

Alto del Cable, Sierra Nevada

No hay que subir nada: el teleférico deja arriba, aunque el primer viaje suele salir después del amanecer, así que quien quiera la primera luz tiene que subir en coche hasta donde permita la carretera y andar el último tramo.

A esa altura hace frío incluso en agosto. La diferencia entre las siete de la mañana y las once puede superar los quince grados.

Mirador del Río, Lanzarote

Cuatrocientos metros sobre el mar, mirando a La Graciosa. Se llega en coche hasta la puerta. La luz de amanecer sobre el archipiélago Chinijo, con el agua todavía en sombra y las islas ya encendidas, es la razón por la que este sitio aparece en todas las listas.

Abre a horario de visita, así que para el amanecer hay que quedarse en el aparcamiento exterior, que tiene vista igual y no cierra.

Tres cosas antes de salir

  • La hora exacta. El amanecer no es cuando sale el sol: la luz buena empieza unos cuarenta minutos antes. Llegar al orto es llegar tarde.
  • Abrigo de más. En cualquiera de los cinco, la temperatura de las siete de la mañana no se parece a la del mediodía.
  • Piedra mojada. El rocío de amanecer deja las barandillas y las rocas resbaladizas. Es el momento del día con más resbalones y el que menos se espera.

Y una advertencia sobre las fotos: a esa hora la diferencia de luz entre el cielo y el suelo supera lo que capta un teléfono. O se expone para el cielo y el paisaje queda negro, o al revés. Mirar suele salir mejor que fotografiar.

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